Friday, February 17, 2006

Homenaje al profesor Shorofsky


¿Cómo es que están tan buenas las panteras rosas? Mi adicción a semejante manjar se remonta a mi niñez cuando después de estar muchos años comiendo bocadillos de salchichón, jamón o queso mi madre por fin me compró lo que hasta ese momento me tenía prohíbido. Según ella en una buena alimentación no cabía un producto de esas características y algo de razón tenía, sólo hace falta ver a Miki Puig. No puedo describir el primer bocado de aquella Pantera Rosa, su exquisito sabor parecía un regalo de los mismos dioses, una auténtica obra de arte para el paladar... Hoy en día siguen teniendo el mismo gusto inconfundible -al contrario que los Tigretones y Bonys-, y no puedo dejar de acordarme de aquella famosa película de Charlon Heston “Soylent Green” en la que en un futuro no muy lejano miles de seres humanos subsistían gracias a unas misteriosas y adictivas galletas verdes... ¿de qué estarán hechas las Panteras Rosas? ¿porqué no vemos ancianos chinos por Barcelona?

15 Comments:

Anonymous nibu said...

Puedo afirmar, y afirmo, que no he probado nunca una Pantera Rosa, profesor, y a mucha honra!

8:00 AM

 
Anonymous Profesor Shorofsky said...

¡Pues usted se lo pierde, Nibu! Poniéndome en plan Jonathan Safran Foer: las Panteras Rosas, los Bonys, los Tigretones, la primera Coca-Cola sin agua, las pipas y los quicos, las palomitas, los chuches, los amiguitos y amiguitas de bata escolar manchada y cosida por todas partes, los dibujos animados, los juegos... iluminan nuestro pasado, lo llenan de ese sol, de esa luz maravillosa, potente, que ya no encontraremos jamás en la edad adulta, por mucho que hallemos personas, objetos y situaciones que, levemente, enfoquen nuestra existencia.
Ojalá hubiera una Pantera Rosa, o un equivalente, en todas las fases de nuestra existencia, ojalá cada fragmento de nuestro paso por este mundo, antes de desaparecer y ser olvidados, estuviese apoyado, saboreado, por objetos tan pequeños, minúsculos, como ese pastelito inocente que usted se jacta de no haber probado. Pues usted se lo pierde. Yo, antes de decidir que la col, la coliflor, las acelgas, el té y la tila no eran lo mío, lo probé. Pero, claro, este servidor es Profesor en Pragmática, Maestro en Experiencias, Aprendiz de Vividor, Alumno de la Escuela Carpe Diem. O al menos intento sacar buenas notas en todas estas asignaturas. Ni que sea un aprobadillo justo, de rasqui.
Claro que se puede estar toda una vida sin zamparse un pastelito rosado (de hecho, en África y a la vuelta de la esquina hay gente que no come eso... ni come nada), pero, vaya, si, en circunstancias normales, la sociedad de consumo te lo pone al alcance de la mano (y sobre todo en la infancia), ¿por qué resistirse a pegarle un muerdo?
Lo dicho, viva las cosas, cositas y cosillas que iluminan nuestro TODO y alumbran nuestro NADA.
Ah, y gracias a Entretenidillos por permitirme expresarme.

3:09 AM

 
Blogger mjk said...

La leyenda urbana sobre las panteras rosas no tenía nada que ver con los ancianos chinos (no se los ve por Barcelona porque están rodando pelis como GREMLINS en los USA). El rumor decía que ese color rosa tan peculiar e intenso se debía a un colorante que se extraía de las chinches, si no me equivoco. También, que si te comías 356 panteras rosas a la mañana siguiente te despertabas bajo el nombre de Gregor Samsa y tenías bastantes más piernas que las habituales.

12:56 AM

 
Anonymous nibu said...

Estoy casi convencida de que no hace falta comer 365, que con 3 hay más que suficientes para empezar a desarrollar alguna patología del tipo de la que te sale (según otra leyenda urbana) cuando te comes la piel del pollo...

8:16 AM

 
Anonymous Profesor Shorofsky said...

Ahora entiendo mi aspecto monstruoso....
Ay, la piel del pollo, bien quemadita, ceujiente, olorosa, qué delicatessen tan extraordinaria. Cuántas peleas en casa por comernos el pollo más rustido!!!!!
Desde luego, Nibu, no nos pelearíamos nunca por la misma comida. Qué bien.

12:12 PM

 
Anonymous Lozzy said...

Siempre he dicho que mi trauma con el pollo me fue infundado por mi padre, quien me traspasó en una acto de maldad freudiana su aversión por las aves en general. Lo cierto es que me tomaba en serio la leyenda de que la ingestión de su piel conllevaba unas alteraciones genéticas que ríete tú de La Masa y La Mosca. El círculo íntimo que sabía la verdad se reía de mí, pero ahora que me entero que el profesor Shorosfsky lleva zampándosela tan ricamente desde que era un crío se confirman mis peores augurios. La pantera rosa, en cambio, es un regalo de los dioses y la confirmación más absoluta de que las apariencias engañan. Tomé una hace escasas semanas y certifico que siguen tan ricas como cuando las devoraba viiendo Los Mosqueperros. Sin duda son las magdalenas proustianas de toda una generación de signo indudablemente masculino. No entiendo la aversión femenina cuando parece realmente la merienda natural de Hello Kitty. Mitsuo, ¿usted se las sigue tragando dobladas (como la prota de los Cines Balañá, usted ya me entiende?

8:47 AM

 
Anonymous Profesor Shorofsky said...

Ay, estuve en un tris de comparar las Panteras Rosas con las magdalenas proustianas, pero me pareció demasiado facilón.... Si usted me insulta, Lozzy, yo se la devuelvo.

8:50 AM

 
Anonymous Mitsuo said...

Yo las Panteras Rosas me las como enteras, no me hace falta doblarlas... por cierto viendo el 'tipito' que luce y los falsetes que se marca cantando (es un decir) los éxitos de Bee gees... ¿está usted seguro de no haber comido nunca piel de pollo?

9:23 AM

 
Anonymous hcr said...

Pues a mi también me encanta la piel del pollo. Y las panteras rosas, por descontado, aunque hace una eternidad que no como ninguna.
Joder, vaya conversación más freakie, no?

11:42 AM

 
Anonymous Profesor Shorofsky said...

Sí, freakie, freakie, pero lleva el récord de entradas/comentarios de la weblog. Y recuerdo que mañana viernes se estrena.... La Pantera Rosa en cine. El lunes espero los comentarios de rigor. Servidor tardará un poco más (el martes seguramente, porque Shaggy de Scooby-Doo y el Doble Efe no están disponibles hasta entonces.
Y no es por insistir, pero donde realmente encontraba un placer indescriptible es mordisqueando la capa de chocolate del Tigretón y, una vez pelado, desenrrollarlo, pasar la lengua por la confitura y mantequilla y hacia adentro!

1:44 PM

 
Anonymous Lozzy said...

O sea que usted Señor Shorofsky al tigretón se la pelaba, luego se la desenrollaba, se la pasaba por la lengua y ala ¡pa dentro! Esto explica tantas cosas... Y debo ser facilón (lo digo por las magdalenas proustianas) pues el nivel de estos comentaristas no da para más.

1:18 AM

 
Anonymous nibu said...

Los entretenidillos postean poco y como a desgana, pero cuando lo hacen generan un terremoto de inquietudes diversas y sí, muy frikis. Profesor, le he visto hoy ¡por fin! en la tele, y la camiseta le sentaba magníficamente :-)

10:58 AM

 
Anonymous Profesor Shorofsky said...

Ejem, nibu, le recomendaré una óptica donde hacen unas gafas magníficas!
¿Y no será que los entretenidillos están muy ocupados pelando y desenrollando otras panteras rosas, más bien humanas, y nos dejan aquí, sueltos, para que nosotros vayamos haciendo el trabajo sucio, y luego ellos vuelven, agotados, nos leen y regresan a sus quehaceres preferidos, que, evidentemente, son pasar la lengua por la confitura? Pues bien hecho que hacen.
Por cierto, en otro weblog que frecuento mientras no encuentro mi Pantera Rosa, han iniciado una discusión tan delirante como esta: si el pacharán es bueno o malo. Yo me posiciono entre los que aseguran, con firmeza, que el pacharán está sobrevalorado y ni con hielo ni sin hielo vale un pimiento.

3:10 AM

 
Anonymous Profesor Shorofsky said...

Buuuu! Esta tribuna de la cultura popular se está estancando!!! Qué no hay nuevos temas que discutir, más series para reivindicar, otras filias y fobias que poner sobre la mesa? No, si como dijo Don Pimpón, lo que tengo que hacer es montar mi propio chiringuito.
No me tomen en serio, que no es una bronca (tampoco tengo derecho a ello), sino un estímulo para que sigan adelante con su cruzada a favor de la sabiduría media, que es como Tierra Media pero a nivel mental. Si se cultiva y enriquece, y se programa bien el disco duro, puede ser tan valiosa como la llamada alta cultura. Mi colegas F.F. y J.C. han hecho de este tipo de conocimientos (los que lees detrás de un cromo o ves en la tele) un arte. Ánimo!
¿Qué flanes son mejores, los Flanby o los Dhul?

2:30 PM

 
Anonymous hcr said...

Prof, créese un blog ya! Y proponga temas, que ya se los discutiremos...
Por cierto, el pacharán es buenísimo!

10:33 AM

 

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